domingo, 26 de septiembre de 2010

Proceso de diseño

Como el cartel para mis clases ha levantado tanta inquietud en algunas personas respecto a su proceso creativo (decir que gracias a las redes sociales, leer blogs no es nada cool comparado con cuchichear en el feisbuk), voy a describir como he llegado a donde lo he hecho, aunque dicho sea de paso no es algo fundamental en la creación, más bien es algo anecdótico. Otro día hablaré de porque para mi es una anécdota.

1º Paso. Planteamiento del problema.
Lo primero que me planteé cuando me enfrenté a este cartel fue como podía relacionar las clases de pintura con el lugar donde se desarrollan estas. Partí de la base del uso del color y la materia pictórica, así que sobre un folio normal y corriente dejé caer unas gotas de anilina (acuarelas líquidas con alto poder de tinte). Los colores que ofrecen estás pinturas son muy saturados lo que me venía al pelito para mi propósito final, llamar la atención. Ya tenía color, solo me hacía falta relacionarlo con mi pueblo-ciudad, aunque para ser sincero, no tenía ni idea de como iba a hacerlo. Sólo sabía que quería color y potencia, lo demás esperaba encontrármelo por el camino.

2º Paso. Escanéo y tratamiento.
Después de introducir en el ordena la imagen mediante un escaner (podría tmb. haber hecho una foto) la abrí en Photoshop para darle unas vueltitas; no estaba muy contento todavía de lo que tenía entre manos, yo funciono por sensaciones, si me entusiasmo la cosa va bien, si no algo falla, y de momento no tenía más que cuatro gotas de color sobre el papel (mucha abstracción para los abuelos clientes), así que empecé a jugar con el fotosop un poco, dupliqué la imagen y la hice transparente (usé en las capas el multiplicar, oscurecer, etcétera, amigo Link). La segunda imagen ilustra todo esto.

El caso es que seguía sin gustarme mucho la cosa, tenía eso si, mucho color. Pero cuando añadía los textos la imagen final no tenía garbo, le faltaba fuerza, seguía sin entusiasmarme, no la había hecho mía y eso para mí es lo más importante del trabajo. De modo que pensé en usarla realmente como si de pintura fresca se tratará, y que mejor que el Painter para ello, este programa al contrario que el fotosop no lo conocen más que cuatro gatos, y es que jugar con las fotos está muy bien, pero partir de un lienzo en blanco a la gente, a no ser que tengan entre dos y diez años, como que no les va mucho. Resumiendo, es un programa que simula la pintura, el óleo, las acuarelas, carbón..., incluso el tipo de papel sobre el que pintas. En serio si te sientes joven e inquieto te lo aconsejo.
Así que me lo puse de fondo cogí un pincel y empecé a enredar, pintar, arrastrar la materia, pulverizar la pintura. Y me zambullí un poco en la faena. La imagen de mi ciudad seguía rondándome y mis amigos los impresionistas, los cubistas y los expresionistas abstractos, los amigos bodegueros, Vincent, los atardeceres otoñales, Pollock, la noche temprana y las torres de mi pueblo empezaron a nublar mis sentidos durante un rato largo (aquí es cuando entro en trance y no me acuerdo ni que soy, buena señal).
Cuando la cosa empezó a gustarme paseé la imagen por el fotosop para darle candela a la luz (nunca mejor dicho) saturar aquí, subexponer allá.
3ª Paso. maquetación.
Finalmente y ya en Illustrator, otro programita de dibujo, esta vez vectorial, le añadí los textos corporativos y el logo del taller, el resultado es un cartel muy riojano y logroñés a la par que pictórico, pero que podría funcionar bien en Sebastopol o incluso en Devanos (Soria), que es lo que a mi me interesa en el fondo, porque si piensas en global y actuas en local mejor que mejor.
Muchos besos a todos y a todas (especialmente a ellas, jeje) y gracias por vuestra ávida necesidad de saber y siempre encantado de enseñar cositas a la gente curiosa.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Curso 2010-2011

Este es cartel que he hecho para publicitar el curso que empieza en unos días.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Un ser encomiable

Fuiste auténtico Labordeta, siempre te recordaré con gran admiración. Lástima que te hayas ido a otra parte con tu arte y nos hayas dejado un poco huérfanos de acierto con el pensamiento. Ojalá nos quede un infinitésimo trozo de tu buen hacer José Antonio.

Dibujo de José Luis Cano.

Los Otros (capítulo 11)