

Está publicado en el nº 8 del fanzine Pussytron, que editan unos comiqueros de mi región muy majos y en el que he tenido el gusto de colaborar en un par de números. Espero que os guste la historia tanto como siempre me ha gustado a mi, ya que en si misma tiene un punto de religioso escatológico surrealismo, muy adecuado para aquellos niños ignorantes de posguerra (por desgracia la conocí, aunque sólo 5 años) y muy curioso de leer en estos tiempos de pleiesteisions portables.
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